Mircea Mazilu
Estimados docentes, en el artículo de hoy hablaremos del Enfoque Oral y la Enseñanza Situacional de la Lengua, dos de los enfoques que predominaron en el mundo de la enseñanza de idiomas entre las décadas de 1920 y 1960.
Enfoque Oral
Este enfoque, que surgió en Gran Bretaña en la década de 1920, defendió la idea de que la lengua hablada tenía que ser el pilar central en el proceso de aprendizaje de idiomas. Asimismo, para el Enfoque Oral el vocabulario y la lectura jugaban un papel muy importante, mientras que la gramática era vista como algo subyacente de la lengua oral.
Sus dos máximos defensores, Harold Edward Palmer (1877-1949) y Albert Sydney Hornby (1898-1978), desarrollaron unos principios para la selección y organización del contenido de un curso, lo que le dio una base más teórica y científica a la enseñanza de idiomas.
Enseñanza Situacional de la Lengua
En las décadas de 1950 y 1960, el Enfoque Oral pasó a ser conocido como la Enseñanza Situacional de la Lengua, pues empezó a defenderse la idea de que las estructuras lingüísticas tenían que ser presentadas de forma “situacional” en clase, es decir, tenían que estar relacionadas con situaciones de la vida real.
Las estructuras lingüísticas, que constituían la columna vertebral del plan de estudios de la Enseñanza Situacional de la Lengua, eran presentadas por medio de gestos, acciones, objetos y ejemplos, puesto que el significado tenía que ser comprendido dentro de su contexto.
La Enseñanza Situacional de la Lengua adoptó la teoría conductista del aprendizaje por hábitos, por lo que las actividades de repetición eran las más comunes en el aula. Asimismo, la prevención y corrección del error era una de las principales tareas del docente, pues asegurar una pronunciación correcta era fundamental.
Además, para este enfoque, la expresión oral era la habilidad más importante, la gramática era enseñada de forma inductiva y la comprensión lectora y expresión escrita eran relegadas a un segundo plano.
Por último, cabe mencionar que los alumnos desempeñaban un papel pasivo, sobre todo en los niveles iniciales, en donde tenían que escuchar y repetir detrás del docente. Este último era considerado como el máximo responsable del aprendizaje y el correcto funcionamiento del método.