Método Silencioso

Mircea Mazilu

El Método Silencioso (en inglés Silent Way), impulsado por Caleb Gattegno entre 1960 y 1970, propone que el docente guarde silencio la mayor parte de la clase para que, de esta forma, los alumnos asuman el protagonismo y desarrollen su propia intuición lingüística.

En una clase típica de este método, el profesor actúa como un guía silencioso que diseña el entorno y observa sin interferir. Los estudiantes se convierten en los protagonistas: exploran la lengua y sacan sus propias reglas sobre el lenguaje. En este proceso, los alumnos interactúan entre ellos, corrigen sus propios errores y acuden a sus propios recursos para resolver desafíos lingüísticos.

La lengua se comprende como un sistema organizado donde la oración es la unidad de análisis central y el vocabulario funcional es clave. Además, la fonología es un pilar central, por lo que se exige una alta precisión en la pronunciación. Por su parte, la gramática no se explica, sino que se descubre de forma inductiva. De la misma forma, cabe mencionar que se prioriza la expresión oral sobre las otras destrezas lingüísticas.

Finalmente, el proceso de enseñanza y aprendizaje se apoya en herramientas visuales como las tablas de Fidel, diseñadas para vincular la fonética con su escritura, y las regletas Cuisenaire, que materializan conceptos gramaticales y vocabulario. Estos recursos permiten a los estudiantes descifrar el lenguaje de forma autónoma, sin recurrir a las explicaciones teóricas por parte del profesor.

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